Software Libre y Educación

El día de hoy voy a trascribirles textualmente un artículo que leí en la Revista TuxInfo Nº 23 de Enero de este año.
Me pareció sumamente interesante e importante para el futuro de nuestras próximas generaciones; y por que no hasta de nosotros mismos…
Lo dejo a su criterio y espero sea de utilidad para todos.

Software Libre y Educación “Una opción para cambiar”

La educación es un tema recurrente en todas las sociedades del mundo. Y no es para menos, se trata
de una etapa esencial para todos los niños y adolescentes, ya que allí serán formados primeros, como personas y luego como seres productivos de la sociedad. Por eso se trata de un periodo sumamente importante, que debe ser el tema central de todo Estado del mundo.

Los tiempos cambian y la educación ya no es la misma que hace cincuenta años, ni siquiera aún la misma que hace diez años. El impacto que tuvo (y sigue teniendo) Internet, las redes sociales y la “nube” (sólo por citar tres ejemplos) en nuestras vidas fue enorme. Y la educación no queda al margen de estos grandes cambios estructurales, cada vez es más normal oír hablar de la Alfabetización digital. Es necesario que las escuelas comiencen el proceso de integrar las computadoras e internet a sus métodos de enseñanza, ya que hoy en día, quien no tiene un correo electrónico, no sabe manejar un procesador de textos o no conoce nada sobre internet está excluido de un montón de oportunidades, ya sean laborales, sociales o culturales.
Y donde haya computadoras de por medio (y más aun, relacionadas con la comunidad y el desarrollo la misma) es obvio que quienes utilizamos Sistemas Operativos Libres, querramos tratar de ganarnos un lugar, con justas razones. Así que, como verán, si incentivamos a los usuarios hogareños que se animen a utilizar software libre, ¿por qué no vamos a incentivar a las escuelas y al Estado mismo, que utilicen software libre para educar a nuestros niños del mañana? Como verán, esta nota tratará de mostrarle el lado puramente social del software libre. Software libre en las escuelas… ¿por qué?
Vayamos por paso. Imaginemos que tenemos que armar una sala de computación para una escuela. Y ya que vamos a imaginar, imaginemos bien y supongamos que el Estado nos dice lo siguiente: “Muchachos, les damos la plata que ustedes necesiten para armar una sala de computación con diez computadoras, un servidor y una impresora. Nosotros les conseguimos todo lo que necesiten, sólo tienen que ocuparse de montar todo y que quede funcionando”. ¡Les dije que había que imaginar! Pero bien, tenemos la plata y el SÍ de las autoridades. ¿Qué usamos? ¡Software libre, por supuesto! ¿Por qué?
Como somos buenos ciudadanos, no queremos que se gaste dinero en exceso, menos si es dinero del Estado.
Si tuviéramos que equipar a cada escuela con software privativo, probablemente nos salga fortunas en licencias. Aunque tal vez, nos regalen esas licencias. Pero estaríamos en el mismo dilema: ¿Qué sucede si tengo que actualizar mi software obligatoriamente? Obviamente tendré que pagar esta vez, ya que la primer licencia fue, digamos que de “muestra”. Como sabrán, la mayoría del software libre es gratuito o de muy bajo costo. Los sistema operativos de GNU/Linux vienen completos: suite ofimática, navegador web, reproductores de audio y vídeo, entre otras tantas herramientas. Todo ello en un simple CD o DVD. Pero no sólo está el valor del software, antes que un buen software, necesitamos el equipo en sí, o sea, el Hardware.
Los sistemas operativos privativos de Microsoft y Apple suelen pedir cada vez más y más recursos, dejando en el camino a un montón de equipos que son considerados “obsoletos”. GNU/Linux puede funcionar en equipos de hace más de diez años, teniendo un Sistema Operativo actualizado y con todo el software indispensable para el trabajo diario. Es impensable imaginarse un Pentium II funcionando con un sistema operativo privativo, mientras que con uno libre, puede navegar por internet, utilizar un procesador de textos, escuchar música, editar imágenes e infinidad de funciones.
Así que, eligiendo software libre estamos ahorrándole al Estado un montón de dinero que puede utilizar para equipar a aun más escuelas, o encauzarlo hacia otros gastos sociales. Para que se den una idea, una licencia de Windows Vista Starter nos sale alrededor de 45 dolares. Y con esa versión de Windows, no podremos hacer absolutamente nada, ya que sólo nos permite abrir tres programas a la vez. Pero además, necesitamos una suite ofimática y si optamos por una privativa, deberemos comprar nuevamente una licencia, pero esta vez de Microsoft Office. La versión Home & Student (supuestamente, la mejor para los ámbitos educativos y hogareños) nos cuesta alrededor de 90 dolares. ¿Se imaginan cuánto dinero le estamos ahorrando al Estado? Y por más que Microsoft nos regale todo, en algún momento tendremos que actualizar nuestro hardware, se quiera o no. Además, si aceptamos su regalo nos tendremos que olvidar de tener un soporte decente. Todos los que alguna vez hayan llamado al soporte de Microsoft sabrán que en el 90% de los casos la respuesta es “Vas a tener que reinstalar el sistema”.
Pero las ventajas económicas son mínimas a comparación de otras, como por ejemplo las técnicas. Los sistemas operativos libres funcionan en casi cualquier máquina, desde un 486 hasta el ordenador más moderno del mercado. Hay numerosos casos en los que escuelas enteras
fueron equipadas con 10 Pentium I con 32 MB de Ram, que se conectaban a otro equipo con más hardware, con un procesador doble núcleo, 1 GB de RAM. Este es el denominado LTSP (Linux Terminal Server Project), que busca reciclar las computadoras que hoy son consideradas obsoletas para poder equipar escuelas y otros centros sociales.
Además, no nos tenemos que olvidar que estamos usando un sistema que es libre, es decir, que podemos conocer cómo está conformado su código y si tuviéramos la necesidad, podríamos mejorarlo o adaptarlo a nuestra institución educativa. De hecho, con el dinero que gastáramos comprando Hardware ultra moderno y licencias caras, podríamos contratar algún programador
que nos prepare y mantenga algún software educativo, adaptado a nuestras necesidades. Y de esta manera, no sólo estamos mejorando la educación de nuestros niños, sino que también estamos creando nueva tecnología y dando trabajo a otras personas. O mejor aun, no sólo podemos crear un software nuevo, sino rediseñar totalmente nuestro sistema operativo para que sea aun más amigable a los niños. ¿Se imaginan lo genial que puede resultar eso? Y no crean que salga tanto dinero, es cuestión de dar la primera inversión, y repito, ahí también estamos contribuyendo a generar trabajo a nuestros programadores y desarrolladores argentinos.
Pero bueno, no es necesario modificar enteramente un Sistema Operativo para que sea educativo, ni mucho menos crear software de ese tipo. Ya existen infinidades de programas que cumplen ese rol. Tenemos a GCompris, que es una suite educativa completísima, que puede ser utilizada por niños desde los tres años.
Tiene tantos programas y funciones que todavía no sé cómo utilizarla al 100%. De hecho, me parece tan fabulosa esta suite, que la estoy utilizando para enseñarle a unos ancianos (que nunca usaron una PC en su vida) a dar sus primeros pasos en la computación, ya que este programa nos enseña mediante juegos como mover el mouse, como escribir y ganar velocidad con el teclado.
Pero puede ser que GCompris nos parezca demasiado infantil, de hecho, lo es. No se asusten, de la mano de la gente de KDE, tenemos a KDEedu, una hermosa, pulida y potente suite educativa. KDEedu está orientada un poco más a los jóvenes, ya que allí encontraremos programas de Geografía, una potente Tabla Periódica de los Elementos, un programa para dibujar funciones matemáticas, otro muy específico para realizar
experimentos físicos, entre otros.Y si no nos conforma estas dos grandes suites, no se preocupen, hay montones de programas más que se encuentran dando vuelta por internet. Y lo bueno es que son libres, y repito, si contratamos gente que sepa medianamente algo de programación, lo pueden adoptar a la necesidad de cada institución educativa.
Entonces, recapitulemos. Con el software libre, podemos equipar a una escuela entera, con muy escasos recursos. Nos ahorramos todo el problema de las licencias, no deberemos hacer grandes inversiones en Hardware, si encontramos alguna empresa que nos done máquinas viejas, podemos reciclarlas para volver a utilizarlas. Y sino, compramos hardware de segunda mano, ya que no necesitamos grandes requisitos. Pero si acaso compramos equipos nuevos, podemos estar seguros de que vamos a usarlos (con el debido mantenimiento) por unos diez años, o tal vez más. No sólo ahorramos dinero, sino que también innovamos y generamos empleo. Podemos contratar a alguien para que nos haga el mantenimiento de nuestras PCs, nos mejore el software o nos dé una mano con alguna tarea que no entendamos. Tendremos un mejor soporte técnico utilizando algún sistema libre que alguno privativo, estén seguros de eso.

¡No usen Software libre en las escuelas!

Mientras armaba este artículo para nuestra revista, encontré otro en un blog de uno de los gerentes de Microsoft de Iberoamerica. En él, citaba diez razones por las cuales NO deberíamos usar Software libre en la educación. Obviamente, el artículo está plagado de mentiras, de falacias y falsos argumentos que apuntan a una sola cuestión: No debemos usar software libre en las escuelas porque no es conocido, usemos software privativo que la gente lo conoce desde que nace.
Este suele ser el caballito de batalla de todos los que atacan a este movimiento. Como sabrán, están
totalmente errados. Hay muchísimos casos donde la migración hacia el software libre fue más que exitosa, productiva y para nada traumática. De hecho, cada día los entornos de escritorio de GNU/Linux avanzan tanto, que es innegable asociar la palabra Linux con Entorno Amigable. Más aun cuando estamos educando a nuestros niños, que tal vez, estén usando una computadora por primera vez en sus vidas y si comienzan con GNU/Linux, no tendrán ningún inconveniente.
En el artículo muchas veces sale el tonto argumento de que ¿para qué quiero aprender Linux en mi escuela?, si en mi casa voy a usar Windows. No hay nada más errado que eso. Lo que se les enseñará a los niños con software libre es manejar las herramientas básicas para el trabajo diario. Y estas no son más que el Navegador Web, la suite ofimática, algunas nociones básicas de edición de imágenes y, para los más pequeños, las diferentes suites educativas. Todos estos programas están disponible para Windows, Mac, Solaris, BSD y casi cualquier plataforma que se nos ocurran. No les vamos a enseñar a crear scripts ni a ser administradores de sistemas Unix-like. Todo lo que puedan aprender, lo podrán llevar a la práctica a cualquier otra plataforma que vayan a usar en un futuro. Obviamente en el transcurso del aprendizaje aprenderán a familiarizarse con alguna distribución de GNU/Linux y esto es muy satisfactorio, porque en el mundo laboral la demanda de conocimientos en Linux crece cada día más. A su vez, se puede caer nuevamente en el falso argumento que nombramos antes, pero pensemos lo siguiente. El niño nace prácticamente con una PC debajo de su brazo y desde muy pequeño comienza usando los sistemas operativos de Microsoft, así que cuando en la escuela le comiencen a enseñar computación, entenderá que GNU/Linux es una herramienta más y no por eso, no sabrá que hacer en su casa con su computadora personal, sino que al contrario, podrá elegir realmente qué herramienta le es más conveniente.
Además no hay que olvidar algo. Una escuela es un centro educativo, un baluarte del conocimiento. Y como bien sabemos, el conocimiento pertenece a la humanidad y no a ninguna corporación, empresa o gobierno.
¿Qué quiero decir con esto? Supongamos que uno de los alumnos quisiera llevar el software que se le
enseña en la escuela hacia su casa, pero este es privativo. Obviamente, el profesor no podría brindarle ninguna copia del software, porque estaría rompiendo con la licencia y de esta manera, incumpliendo la ley.
En cambio, si utilizamos software libre, podemos armar una Colección de Software, donde los alumnos puedan llevar el software a su casa, para poder utilizarlo como quieran.

Un poco de filosofía

No todo son beneficios económicos y técnicos. Hay un trasfondo social y moral aun más grande, que quizás sea complejo de entender, pero es más sencillo de lo que parece. Como ya saben, el software libre permite su estudio, su distribución, su modificación y el control total sobre el mismo.
Hay que entender una cosa que es esencial en la educación. A nuestros niños no sólo le enseñamos matemáticas, lengua, historias y las demás ciencias. También los educamos como seres humanos, como personas útiles y bondadosas para nuestra sociedad. Una de las cualidades más hermosas de nuestra humanidad es la solidaridad.
El software libre es, por naturaleza solidario. Podemos prestarlo, modificarlo, mejorarlo, distribuirlo. Si un vecino se compra una computadora y nos pide que le prestemos algún programa, no podemos darle nuestro software privativo, porque estamos incumpliendo la ley: la licencia del mismo nos prohíbe prestárselo a cualquier persona, sólo lo podemos utilizar nosotros y absolutamente nadie más. Cuando nos quitan este derecho, esta hermosa cualidad, nos están quitando un poco de nuestra humanidad y nadie tiene el derecho de hacer eso.
Usando software libre estamos enseñándole a nuestros futuros adultos que compartir es natural, es bueno y es necesario. Nadie nos puede negar esto y si alguien intenta hacerlo, debemos rechazarlo. Si un vecino nos pide un programa de edición de imágenes, le prestamos The Gimp. Si nos piden un programa de ofimática, le prestamos OpenOffice.org. Prestar y compartir, son cualidades que nuestros niños deben aprender en la escuela.
Entonces, ¿qué hacer?
Creo que con todo lo que expuse, la decisión es muy clara. Debemos hacer todo lo necesario para que los gobiernos comiencen a dotar de salas de computación a las escuelas. Esto lo deben hacer generando el menor gasto posible y como ya les dije, el Software Libre es el adecuado para esto. Luego de que tengamos una sala de computación armada, implementar un Sistema Operativo Libre acorde a las necesidades de esa escuela. Con acorde, me refiero al nivel educativo de esa institución. No es lo mismo la Educación Primaria, que la Secundaria o la Universitaria. Para cada nivel educativo, existen montones de aplicaciones listas para instalarse con sólo unos clicks.
Cuando ya se tenga todo el software instalado, es cuestión de ir adaptando a los profesores. Para eso, existe una inmensa comunidad de usuarios que seguramente les darán una mano voluntariamente. O sino, como dije antes, hay cientos de empresas que se dedican a hacer negocios brindando soporte para el software libre.
Pero si realmente el gobierno tomara la iniciativa, seguramente se encargaría de capacitar a los profesores o simplemente, contratando una compañía que lo haga.
Por lo pronto, ¿qué podemos hacer como comunidad libre? Lo que venimos haciendo siempre: Hagan correr la voz, pasen esta nota a cualquier persona, si es posible a alguien que trabaje en educación. Sólo así podemos hacer que las escuelas se modernicen y adquieran computadoras, tan necesarias para el mundo moderno. Hoy en día, quien no sepa usar una suite ofimática o un navegador web, es considerado un analfabeto digital. Y ya es tiempo que comencemos a considerar la alfabetización digital dentro de los programas educativos. Si podemos hacerlo de la mejor manera, utilizando los menores recursos para equipar a más escuelas, mejor. Y ahí, queda claro que quien gana es el Software Libre.
Sergio Andrés Rondán.

Tux Info Nº 23
Enero de 2010
Ariel Corgatelli (director, editor y coordinador)
info@tuxinfo.com.ar

Santiago Frías – Enero de 2010

Acerca de Santiago

Nacido en Tucumán el 16/10/70. Mis pasiones: mis hijos, el Tango y fumar en pipa, además de escribir ensayos y algún pensamiento de vez en cuando...¿si soy "geek"?...no lo sé...al menos lo intento.
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