Hacia una red más allá de lo social

The MatrixEl elemento “social” sigue siendo una parte muy importante del Internet actual, pensemos en plataformas como Facebook, Twitter, blogs o Foursquare. Todas las actividades son sociales; sin embargo, estos y otros productos se utilizarán para crear servicios personalizados que van más allá de lo social…

Cuantos más datos tengamos, mejor funcionarán los servicios online a la hora de entregarnos contenido de valor personal. Aunque parte de este aumento en los datos procede de redes sociales del tipo de Facebook y Twitter, gran parte de él procede del Internet de los objetos, y los datos subidos por gobiernos y organizaciones. En resumen: la Web de lectura / escritura ahora es mucho más que la Web social.

Cómo hemos ido más allá de lo social

Así pues, ¿cómo hemos llegado a una Web que tiene menos que ver con lo social y más con nosotros?

Después de que la Web 2.0 llegase a su cima todos empezamos a vernos abrumados por la cantidad de contenido disponible para elegir. Pensamos que realmente tendríamos que “leer” tanto de este contenido como fuese posible. Por eso, veíamos YouTube, charlábamos en MySpace y Facebook, leíamos blogs, seguíamos a montones de gente en esta cosa nueva llamada Twitter, etc. Para finales de 2008, todos estábamos agotados de tanto CONTENIDO. ¿Cómo íbamos a seguir este ritmo?

En 2010 seguimos luchando por digerir todo lo que los social media nos lanzan. Sin embargo, se ha estado produciendo un cambio desde 2009 que alivia el problema. Hemos empezado a darnos cuenta de que no se trata de cuánto contenido consumamos, sino lo que hacemos con todos los datos de social media de los que disponemos. Lo social sigue siendo importante, pero los datos resultantes están ganando lentamente en importancia porque se pueden analizar, filtrar, combinar y personalizar.

Datos estructurados e Internet de los objetos

Hay dos tendencias relativamente nuevas que están impulsando este cambio.

Para un emprendedor o desarrollador, lo social ya no tiene tanta importancia. Ahora lo importante es pensar esto: cómo utilizo todos estos datos y construyo algo sobre ellos.

La primera es la cantidad cada vez mayor de datos están subiendo a la red gobiernos, organizaciones y personas. Gran parte de estos datos se están estructurando usando tecnologías de Web semántica como RDFa o microformatos. En otras palabras, se clasifican y codifican con un significado que pueda procesar una máquina. Algunos ejemplos recientes son los datos de los gobiernos estadounidense y británico, los datos de tiendas y productos de Best Buy, y el Open Graph de Facebook.

También tenemos el Internet de los objetos, una tendencia en evolución en la que objetos y “cosas” del mundo real se conectan a Internet mediante tecnologías como sensores y etiquetas RFID. Puede ser cualquier cosa, desde coches hasta casas o carreteras y más. Lo que resulta de todo esto es que la red está a punto de experimentar una explosión de datos a medida que miles de millones de sensores y otros dispositivos de entrada y salida de datos suban exabytes de datos nuevos a la red.

¿Cómo usamos estos datos?


Si añadimos datos sociales de redes como Facebook o Twitter, datos de gobiernos y empresas, y datos de sensores y RFID, la cantidad de datos resultante es enorme. La mayor parte no es para “consumir”. Más bien, el valor de todos estos nuevos datos online se encuentra en cómo se filtran, se combinan (en “mash-ups”) y se personalizan en nuevos servicios online, la mayoría de los cuales aún no se han creado.

Pantalla de opciones

Adam Greenfield es uno de los principales ideólogos del Internet de los objetos, y le hemos entrevistado a propósito de su libro “Everyware”. Greenfield escribió recientemente una entrada en su blog en la que describía una situación para un futuro próximo con personas sin conocimientos técnicos usando la red. Proponía un caso práctico en el que su madre podría planear un viaje en tren para ver a su hijo creando un “servicio ad-hoc” que consultaba la red y utilizaba recursos a tiempo real.

En 2010, su madre tendría que encontrar y “leer” varias aplicaciones diferentes para planificar su itinerario, y parte de esa información no está actualmente en la red. Greenfield imagina un futuro cercano en el que su madre pueda básicamente “escribir” lo que necesita en su móvil u otro dispositivo, y la red le entregaría un itinerario personalizado para “leer”. Podemos ver un diagrama de la idea de Adam.

No pensemos en “social”, pensemos en datos


Los productos de éxito de la era Web 2.0 tenían un fuerte elemento social: YouTube, MySpace y Flickr han sido algunos ejemplos relativamente tempranos. En la era actual de la red, que empezó a cobrar forma a principios de 2009, se ha pasado de un interés por el software social a uno enfocado a los datos. Los productos de éxito de esta era de la red serán los que filtren, estructuren y personalicen esta gran cantidad de datos que llegan a la red.

Ahí fuera hay oportunidades increíbles.

Esta era actual de la red no tiene nombre, lo cual probablemente sea buena señal. Sin embargo, una cosa está clara: sigue siendo una red de lectura/escritura. Lo único que pasa es que ahora estamos leyendo y escribiendo datos procedentes no sólo de servicios sociales. Ahora estamos interactuando cada vez más con “cosas”, organizaciones, gobiernos… prácticamente cualquier cosa que se pueda conectar a la red.

Original: Richard MacManus

Traducción: Marco Fernández


Santiago Frías – Julio de 2010

Acerca de Santiago

Nacido en Tucumán el 16/10/70. Mis pasiones: mis hijos, el Tango y fumar en pipa, además de escribir ensayos y algún pensamiento de vez en cuando...¿si soy "geek"?...no lo sé...al menos lo intento.
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