Viernes sangriento, un triste festejo

La mañana del día Viernes 17 de Septiembre, se despertó nublada y un tanto fría en la ciudad. Todo parecía presagiar los tristes acontecimiento que vendrían con el correr de las horas.

Ya durante la semana, se vivía y se escuchaba un clima de algarabía por la próxima llegada de la primavera y con ella los festejos del día del Estudiante, junto a las típicas “Semanas” que organizan los distintos colegios, institutos y escuelas en nuestra provincia. Chicos y chicas adolescentes, comenzaban a preparar desde días atrás, -cual imágenes que recordarían las festividades Celtas por la llegada de la primavera-, la organización de sus distintas actividades para recibir, junto a su día, la llegada de una de las más hermosas estaciones del año.

Desde temprano, fuí testigo de estas escenas que hicieron llegar a mi memoria mis días de alegría adolescente. Imaginaba las preparaciones previas, la organización y promoción de la fiesta del Estudiante sin importar nada más; tan sólo estas simples procupaciones.

Caravanas de niños-adolescentes comenzaban a llegar con banderas verde-amarillas, redoblantes y bombos junto a distintos cánticos, congregandose en la esquina de calle Laprida y Av. Sarmiento. Era tan numerosa la caravana, que la policía se vió obligada a interrumpir el tránsito por unos minutos hasta que terminaran de pasar cual numeroso desfile.

Desde la ventana de mi oficina (en el edificio del Fuero Penal) veíamos este desfile colorido y alegre de escolares y solo podíamos comentar con cierta nostalgia nuestros recuerdos adolescentes.

Pero…porqué habrá siempre un pero?…cerca del mediodía comenzamos a escuchar el estallido de cohetes y petardos, ruidos de tambores y algún grito aislado que nos hizo pensar en una manifestación por algún reclamo, al que ya estamos acostumbrados a que se realicen en la zona del edificio.

Una nueva columna, que realizaba el recorrido contrario con dirección sur, volvía a interrumpir el tránsito por la Av. Sarmiento. Sus banderas y pancartas verde-amarillo, recordaban el triufo de las hordas celtas -que ya mencioné, pero esta vez no como preparativos a una festividad- sobre sus enemigos.

Solo hubo pequeños comentarios de oficina y nos preparamos a terminar nuestra jornada laboral de un viernes que recordaré como un “Viernes sangriento” -parafraseando a U2 con su Domingo Sangriento-

Al salir del estacionamiento por calle España solo pude observar millares de papeles cubriendo el asfalto junto a vidrios rotos, la guardia policial cortando nuevamente el tránsito y un chico herido, caído en la calle que sangraba profusamente por su rodilla. Una imagen dantesca que parecía tomada de un noticiero luego del ataque al World Trade Center de New York, (salvando las distancias), me hizo detener el vehículo y averiguar que le había sucedido y si necesitaba algún tipo de ayuda. El oficial de la guardia me hizo saber que había intentado cruzar la calle corriendo (o escapando de algún peligro previo) y fue embestido por un automóvil. Su quebradura expuesta, pero su estado de conciencia permitía esperar la llegada de la ambulancia mientras era asistido en su dolor por agentes del orden. Debo reconocer que toda la guardia policial del edificio se comportó impecablemente en la asistencia y control de la situación.

Cuando pude avanzar unos metros, solo atiné a solicitar asistencia por medio de una Red Social y proporcionar una imagen de lo ocurrido (pude haberlo hecho desde más cerca, pero no quería invadir la privacidad y el dolor de este pobre chico). Ahora viví distinto el uso de Twitter, ahora ví la importancia que puede tener el buen uso de una red social; inmediatamente toda mi TL (Time Line) retransmitió mi mensaje solicitando una ambulancia, a los cuales agradezco profundamente, pero la misma ya había sido solicitada minutos antes.

Mientras llegaba la ambulancia que lo trasladaría, solo tuve tiempo a meditar sobre lo ocurrido: rescatar la solidaridad que recibió este chico por parte de los servicios de asistencia, el buen uso de las Redes Sociales y la violencia en la que está sumergida nuestra juventud; porque lo que pudo haber sido el comienzo de unos hermosos festejos de primavera se convirtió en un Viernes Sangriento.

Santiago Frías – Septiembre de 2010

Acerca de Santiago

Nacido en Tucumán el 16/10/70. Mis pasiones: mis hijos, el Tango y fumar en pipa, además de escribir ensayos y algún pensamiento de vez en cuando...¿si soy "geek"?...no lo sé...al menos lo intento.
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